Korea I :
Ancla en el alba

Oh Dios, Señor soberano de la historia:

Te alabamos por la libertad que solo se encuentra en Ti, la libertad perfecta que ningún poder de este mundo puede arrebatar.

Sin embargo, confesamos nuestro orgullo y nuestros pecados. No hemos cuidado con gratitud y humildad esta tierra que nos confiaste. Hemos ensanchado las brechas entre nosotros, hemos amado los caminos del mundo más que Tu verdad y nos hemos vestido de justicia propia en lugar de arrepentimiento. Señor, perdona nuestros pecados.

Oh Dios, Tú sacaste a esta nación, antes pequeña, frágil y oprimida, del valle de oscuridad y la condujiste hacia la luz y la liberación. Aunque hoy la desesperación y la tristeza pesan sobre nosotros, recordamos la misericordia y la compasión que derramaste sobre esta tierra en tiempos pasados.

Te rogamos con fervor que esta generación, quebrada por la división y la contienda, vuelva a ser una únicamente por el nombre de Cristo Jesús. Escucha nuestro clamor desde los confines de la tierra, Señor, y condúcenos una vez más a la roca más alta que nosotros.

Restaura esta tierra con Tu justicia y Tu verdad. Purifícanos con el fuego de Tu Espíritu Santo y haznos libres en Tu verdad, para que el mundo entero sea testigo de que solo Tú reinas. Que únicamente Tu nombre sea exaltado por toda esta tierra.

En el nombre de Jesucristo, nuestro refugio y fortaleza poderosa, oramos. Amén.